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´El Chico del Periodico´ ,una horda a lo absurdo.

La novela The Paperboy, escrita por el norteamericano Pete Dexter (Paris TroutDeadwood) y publicada en 1995 (editada por Anagrama en nuestro país), estuvo varios años pendiente de ser trasladada a imágenes por Pedro Almodóvar. El cineasta español escribió un borrador junto al propio autor de la novela (otras fuentes citan dos borradores), aunque finalmente abandonaría el proyecto que le hubiera supuesto su primer trabajo rodado en los Estados Unidos. Si sacamos este dato a colación es solo para imaginar cómo sería El chico del periódico (The Paperboy, 2012) firmada por el manchego: posiblemente una película bastante diferente de la realizada por Lee Daniels pero que, quizás, no habría desentonado demasiado del corpus temático y estilístico asociado a la obra de Almodóvar, ya que el material literario de origen da muchas pistas de las razones por las cuales el director de Los amantes pasajeros se sintió fuertemente atraído por la novela de Dexter durante un largo período de, según algunas fuentes, diez años (primero como guionista y director, y después solo como productor).

 

La película está ambientada en una calurosa Florida de los años 60 y tiene como protagonistas a Hillary Van Wetter (John Cusack), un hombre experto en la caza de cocodrilos acusado de asesinar a un sheriff que espera sentencia en la cárcel y a Charlotte Bless (Nicole Kidman), una desinhibida mujer que mantiene correspondencia con el reo y del cual está enamorada a pesar de conocerle tan solo epistolarmente. Aunque, en realidad, los personajes protagónicos son los de Ward Jensen (Matthew McConaughey), un periodista con aspiraciones literarias que ayudará a Charlotte a esclarecer la supuesta inocencia del preso, y el de su hermano pequeño, Jack (Zac Efron), un joven (el chico del periódico del título) fuertemente atraído por el personaje interpretado por Kidman. Cierra el círculo la presencia de Anita Chester (la cantante Macy Gray), criada del hogar de los Jensen, la cual oficiará, a través de su presencia y de su voz en off, en narradora oficial de los hechos.

 

Uno de los problemas que más afectan a la credibilidad de El chico del periódico es la arbitraria disparidad de géneros que se cruzan en el interior de esta rocambolesca historia detectivesca, relato coming-of-age y gótico sureño originario de las páginas de Dexter. Por un lado, es innegable que a Daniels le interesa la realidad social de la época en que transcurre su film, y que tiene al personaje de Anita Chester como (improbable) testigo omnisciente de todo el relato. Al igual que en Precious (2009), su director incide en la denuncia al señalar de manera bastante gruesa las desigualdades raciales inherentes al lugar y a la década retratada, un acercamiento evidentemente poco sutil del cual se hubiera adueñado John Waters si le hubieran confiado la realización de, por ejemplo, la ingenua Criadas y señoras (The Help, 2011).

 

 

Pero a su director también le atrae, y de manera muy especial, la carga erótica que desprenden los personajes, o más bien los actores que los interpretan. Zac Efron se pasea en ropa interior gran parte de la película y Daniels lo filma con indudable delectación; una magnífica Nicole Kidman supura un vulgar sex appeal con increíble naturalidad –de antológicos podríamos considerar dos momentos en los que se ve involucrada: la meada, literal, sobre el cuerpo de Efron tras ser atacado por unas medusas y el descacharrante primer encuentro “casi” físico con Hillary, su reo prometido– y, por último, el personaje de Matthew McConaughey, que descubre su condición homosexual para justificar así la exhibición de parte de su anatomía con motivo de la celebración de una orgía pasada de rosca. Porque no solo el racismo es uno de los asuntos “fuertes” que toca Daniels, también el de la homofobia (básicamente, los mismos asuntos que ya abordaba en Precious), aunque, a diferencia de esta, su director se esfuerza en planificar este confuso tótum revolútum (en Precious, directamente, obviaba dicho esfuerzo) ayudado, eso sí, por la pegajosa fotografía de Roberto Schaefer y la inspirada música firmada por Mario Grigorov.

 

El chico del periódico tuvo una acogida bastante desigual en la última edición de Cannes, y creemos que su inclusión en la sección oficial se debió, más allá del reconocimiento (injusto) que obtuvo Precious (presente en la sección “Una cierta mirada” del 2009), al eco mediático que podrían suscitar los intérpretes del film en la alfombra roja del festival, en especial Nicole Kidman. O quizás también, quién sabe, al rastro de Almodóvar y su poderosa influencia ejercida años atrás en el frustrado proyecto. La adaptación realizada por Daniels, en connivencia con el mismo Dexter, no esquiva la porción grotesca y camp que los citados Waters o Almodóvar podrían haberle insuflado como hipotéticos directores de El chico del periódico. Al menos, su inequívoco sello trash hubiera resultado bastante más genuino que el aquí pretendido.

 

publicado por óscar pablos

“Fin” se estrena el 23 de Noviembre

Esta película supone la adaptación de la novela homónima de David Monteagudo, uno de los nuevos valores literarios españoles que ha sido descubierto hace poquito y que cultiva una de esas historias que tanto gustan en los círculos literarios ya que mientras la fama le daba la espalda, él se guarecía en la Literatura escribiendo y trabajando en una fábrica.

La novela de Monteagudo es un soplo de aire fresco en lo que a ciencia ficción se refiere en España. No se lleve a engaño el atento lector con el uso del término de ciencia ficción. No estamos en una película de un subgénero cercano al de Eva sino que lo dejaremos en una ciencia ficción más social, más apocalíptica desde una dimensión de los miedos más arraigados a nuestros sentimientos.

La novela posee unas imágenes visualmente poderosísimas y un ritmo que atrapa, tiene mucha atmósfera y, por ello y a pesar de ello, veo que su adaptación es complicada. De ahí que me alegre por ver el crédito de Jorge Guerrica echevarria, guionista habitual y colaborador de Álex De La Iglesia y que hace bien poquito nos deleitó con otro gran trabajo suyo como fue Celda 211.

Dirige Jorge Torregrossa, curtido en el mundo del cortometraje y de la televisión, con varios capítulos de La señoraTierra de lobos o Herederos a sus espaldas. En Reino Unido, los directores que provienen de la televisión siempre son sinónimo de calidad. Me viene a la mente ahora mismo Joe Wright. En España se tiende al desprecio este aspecto. Alguien con la valentía de afrontar un material como el de Fin merece mi voto de confianza.

Sobre todo cuando leo el nombre de Fernando Bovaira como productor del film. Alguien que ha estado en proyectos como CrematorioBiutifulLa caja 507AgoraPlenilunio,Lucía y el sexo o Mar adentro me merece todos los respetos y confianza en sus decisiones.

Por lo que se refiere a los actores, encabeza Maribel Verdú, y la acompañarán, entre otros, Antonio Garrido (conocido por Los protegidos), Blanca Romero (conocida principalmente por Física o Química), Clara Lago (a la que ahora veremos en Tengo ganas de ti) o Daniel Grao (que también nos sonará de la televisiva Ángel o demonio).

Un proyecto con muchos elementos a tener en cuenta y que me apetece ver en cine. Si a alguien le gusta el cine español de la vertiente de El rey de la montaña, ésta será su película también.

‘Prometheus’: Creacionismo para no-creyentes

Breve repaso de un mito cinematográfico: 1979, con un solo largometraje en su haber, y todavía bajo la sombra del todopoderoso Roger Corman, Ridley Scott presenta una película que, al igual que algún otro gran logro en su posteriormente longeva carrera (y es importante recordarlo), contó con el menosprecio generalizado de la comunidad cinéfila. Su famoso ”octavo pasajero” tardó en consolidarse en el sitio dentro de la historia del celuloide que debió corresponderle desde el mismo momento de su estreno, pero la cada vez más perceptible aceptación -y posterior amor incondicional- del gran público para con las babas alienígenas y la sangre ácida hicieron posible la reaparición de la Teniente Ripley, siete años terrícolas después.

 

A partir de ahí, la sufrida heroína por accidente vivió distintos episodios (más o menos delirantes, pero todos disfrutables en cierta medida) de amor-odio con la misteriosa y letal criatura del espacio exterior que marcaría su vida. Al final del trayecto (y sin contar las batallitas contra los Depredadores), el recuento de directores que habían pasado por el universo Alien (se encargarían de las sucesivas secuelas James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet, casi nada) haría paralizar por la envidia a la mayoría de sagas cinematográficas… pero en un rincón quedó el pionero Ridley Scott, quien no logró entender cómo nadie se tomó la molestia de profundizar en la escena más inquietante -por enigmática- planteada en la primera entrega de la franquicia.

 

Hablamos obviamente del ”space-jockey”, cuerpo humanoide gigante fosilizado en lo que parecía ser un puente de mando, cuyo hallazgo quedó eclipsado por la terrorífica irrupción de un organismo poco amistoso. Por mucho que la memoria se olvidara -muy injustamente- de aquel episodio, nada le quitó la razón a Mr. Scott. Sabe él mejor que nadie que ahora mismo, quedan muchas preguntas a las que contestar. Es por esto que sorprende el hecho que para buscar respuestas se haya asociado con Damon Lindelof, uno de los principales artífices de ‘Perdidos’, la que -por mucho que les duela a algunos- sigue siendo, de principio a fin, la serie televisiva más influyente de nuestros tiempos. Lo cual no quita que para encumbrarse hasta el Olimpo de la pequeña (?) pantalla se echara mano constantemente de aquella táctica que tan de los nervios llegó a poner sobre todo a los más curiosos. Esto es, solucionar un enigma… mientras se plantean otros cuatro.

 

Es por esto que tener una charla directa con Lindelof debe ser una de las experiencias más frustrantes que puedan llegar a imaginarse. ”¿Cómo se llama usted?” ”Damon… por cierto, su tatarabuelo me manda recuerdos para usted.” ”Pero esto es imposible, mi tatarabuelo murió veinte años de que yo naciera. ¡Jamás le conocí!” ”Por esto último no sufra, pues va a tener la oportunidad de saludarle… la semana que viene. Hasta entonces.” Siete días más tarde, el esperado encuentro se da, pero el bueno de Damon ha aparecido a la cita con un coche volador alimentado por la energía de la fusión fría, lo cual obviamente alimenta las ganas de saber más sobre el personaje en cuestión, pero el cacao mental a estas alturas ya supera al causado por haberse zambullido en el estudio de todos lo árboles genealógicos de la Tierra Media de Tolkien.

 

‘Prometheus’, esperadísimo regreso a la sci-fi por parte de Ridley Scott, no escapa -ni lo pretende- del toque Lindelof, siendo su multitud de frentes abiertos una muy atractiva puerta de entrada hacia lo que es un nuevo camino que de momento ha empezado muy bien. En este sentido, debe entenderse la apriorística -y autoinducida- crisis de identidad (¿es una precuela?, ¿es un reboot?, ¿es un apunte de pie de página dentro del mundo ‘Alien’?) del filme como una astuta táctica de marketing que, unida a la excelente promoción viral (volviendo a la Isla, la marca J.J. Abrams en este apartado es innegable), ha servido para que la expectación a su alrededor haya crecido, a lo largo de su gestación, de forma exponencial. Buena noticia para la vida comercial de una propuesta que, pensando a lo grande, debe alargarse durante años… no tan buena por el forjamiento de aquella peligrosísima arma de doble filo que es el hype.

 

Altísimas expectativas a parte, y si uno sabe sobreponerse al cabreo fruto de salir de la sala de cine sin todas las respuestas en nuestro haber (algo que por otra jamás se nos prometió, que quede claro), conjunto de circunstancias que pueden llevar a la incomprensión, incluso maltrato de la película por parte de la audiencia (una vez más, ¿se acuerdan de cómo se recibió a ‘Alien’? ¿Y a ‘Blade Runner’? Conviene tenerlo en mente), lo cierto es que ‘Prometheus’ es una más que bienvenida expedición que ha aterrizado -por fin- a nuestras salas de cine, al ser ésta un muy buen ejemplo de cómo debe ensamblarse correctamente esta tan apetecible pero a menudo demasiado infumable mezcla entre ciencia-ficción y terror.

 

Desde sus primeras tomas aéreas, lo nuevo de Ridley Scott muestra todo su potencial, y éste no tarda en materializar las mejores sospechas. Imágenes poderosas, impresionantes efectos visuales, un brillante diseño de producción, un -atención- excelente aprovechamiento de la tecnología 3D… ‘Prometheus’ es en efecto una película impecable desde el punto de vista técnico. La siguiente pregunta que cabe plantearse es, ¿hay algo más allá del envoltorio? Sí, al ser éste un escenario al que se nota que el director británico le tenía muchas ganas; un terreno que deseaba volver a pisar… y explorar. Porque a estas alturas, no importa las veces que se nos haya dicho desde más arriba que ‘Prometheus’ es una pieza independiente con respecto a toda la maquinaria ‘Alien’ (y de hecho, así es), pero los puntos comunes con la legendaria saga son más que reconocibles.

 

A falta de Sigourney Weaver, buena es Noomi Rapace en el papel de guerrera intergaláctica; a falta de Ian Holm / Lance Henriksen / Winona Rider, bueno -por no decir genial- es Michael Fassbender encarnando al droide de rigor, en este caso fascinado por Peter ”Lawrence de Arabia” O’Toole; a falta de la Nostromo, buena es la impresionante nave que ahora da título a la cinta… La lista sigue con el planetoide LV-426, Weyland Industries, la voz en off que da cierre a la aventura y otros muchos referentes guiños auto referenciales más o menos reconocibles que ayudan a crear una atmósfera familiar para los fans de ‘Alien’ (y nunca hostil para los no iniciados) y para que el autor formule un nuevo relato, empezando de cero, que ayude a satisfacer tanto al inventor de nuevos mundos como al filósofo que lleva dentro.

 

Esta conjunción de inquietudes, siempre bien compensadas en el constante juego de contrapesos planteado por Scott, retoma clásicos del género como la magistral ‘2001: Una odisea en el espacio’, o incluso la más reciente e injustamente machacada ‘Misión a Marte’ de De Palma para reflexionar sobre el origen de la vida en nuestro planeta. Hasta aquí la punta del iceberg. Un poco más al fondo está el auténtico meollo, encarnado en el personaje de la Dra. Elizabeth Shaw, definida por una en principio imposible mezcla de fe absoluta tanto hacia la ciencia como hacia lo religioso. Acompañándola está un misterioso viajante sintético, cuya relación con sus creadores esconde también buena parte de las claves para comprender el mensaje del conjunto.

 

Al igual que el titán de la mitología griega que robó el fuego a los dioses y se lo entregó a los hombres, ‘Prometheus’ actúa de mediador entre el origen y el fin; entre el inventor y el invento; entre la divinidad y su creación, reflexionando con lucidez, y sí, planteando muchas preguntas, única actitud comprensible cuando se levanta la vista y se mira hacia las estrellas. La mejor noticia es que la ambición no ahoga al producto, ni las lagunas del guión, quedando al final producto igualmente disfrutable tanto para los que van al cine a darle a la mollera, como para los que buscan emociones fuertes. Sí, si es receptivo, el cerebro estará dándole vueltas al asunto durante tiempo… y el sistema nervioso se estremecerá más de una vez con esta pesadilla lovecraftiana (estupendo el aprovechamiento de la obra de H. R. Giger, y más que servido el morbo con respecto al proyecto de Guillermo Del Toro para adaptar ‘En las montañas de la locura’) con pinceladas del mejor body-horror ideales para que vengan a la memoria recuerdos de ‘La cosa (El enigma de otro mundo)’.

 

Visto en | El Septimo Arte

Johnny Depp vuela en el universo gótico de Tim Burton “Sombras tenebrosas”

Que un director como Tim Burton, asociado casi siempre al espectro más oscuro y gótico del séptimo arte, haya tardado tanto en abordar la temática vampírica resulta, cuanto menos, sorprendente.

La oportunidad le ha llegado de la mano de su buen amigo -y actor fetiche- Johnny Depp, quién se hizo con los derechos de un serial sesentero de la ABC titulado “Dark Shadows”. Dicha serie fue pionera en el campo de la “telenovela sobrenatural”, introduciendo a todo tipo de monstruos (vampiros, fantasmas, hombres-lobo, brujas, zombies…) en tramas melodramáticas inscritas dentro de un marco fantástico, llegando incluso a abordar temas tan propios de la ciencia-ficción como los viajes en el tiempo o los universos paralelos. (más…)

Estreno , Millennium:Los hombres que no amaban a las mujeres

Título original: The girl with the dragon tattoo
Año: 2011
Duración: 158 min.
Nacionalidad: EE.UU., Suecia, Reino Unido
Género: Intriga
COLOR

 

Sinópsis:

En el laberinto de la historia hallamos asesinatos, corrupción, secretos familiares y los demonios internos de dos inesperados socios en búsqueda de la verdad sobre un misterio oculto durante 40 años. Mikael Blomkvist es un periodista financiero dispuesto a restaurar su honor tras ser declarado culpable por difamación. Contactado por uno de los empresarios más ricos de Suecia, Henrik Vanger para llegar al fondo de la desaparición muchos años atrás de su querida sobrina Harriet – asesinada, según cree Vanger, por uno de los miembros de su familia numerosa – el periodista llega a una isla remota de la congelada costa sueca sin saber lo que allí le espera.

Simultáneamente, Lisbeth Salander, una inusual pero ingeniosa investigadora de Milton Security, es contratada para averiguar los antecedentes de Blomkvist, una tarea que en última instancia la lleva a unirse a Mikael en su investigación sobre el asesinato de Harriet Vanger. Aunque Lisbeth se protege de un mundo que la ha traicionado una y otra vez, sus habilidades de hacker y su capacidad de concentración y determinación inquebrantable, la hacen imprescindible. Mientras Mikael se enfrenta cara a cara con los herméticos Vanger, Lisbeth trabaja en la sombra. Ambos comienzan a trazar una cadena de homicidios desde pasado hasta el presente, forjando un frágil hilo de confianza, aún siendo arrastrados hacia una de las corrientes más salvajes del crimen contemporáneo.

Sobre la producción

Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres es el punto de partida de la adaptación cinematográfica de la popular Trilogía Millennium de Stieg Larsson, la épica serie de novelas que ha vendido 65.000.000 de ejemplares en 46 países. La primera novela, Los hombres que no amaban a las mujeres, se publicó por primera vez en 2005, poco tiempo después de la muerte del propio Larsson, y en ella se presentaba a los lectores al periodista financiero Mikael Blomkvist y a la hacker vengadora Lisbeth Salander.

Con Salander, Larsson forjó una heroína totalmente diferente a todas las que la habían precedido en el mundo de la novela negra: un prodigio punk cuya apariencia advierte a la gente que no se acerque, que no interactúa “con normalidad” con los demás, sin embargo, el vínculo personal que mantiene con aquellos que han sido violados la seduce para ayudar a Mikael a resolver el misterio de la desaparición de Harriet Vanger. La búsqueda de venganza y su frágil colaboración con Mikael se convertirían en el hilo conductor de Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres y de los dos libros siguientes – La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

Reparto:
Daniel Craig
Mikael Blomkvist
Rooney Mara
Lisbeth Salander
Stellan Skarsgård
Martin Vanger
Robin Wright
Erika Berger
Christopher Plummer
Henrik Vanger
Joely Richardson
Anita Vanger
Alan Dale
Detective Isaksson
Steven Berkoff
Frode
Yorick Van Wageningen
Bjurman
Goran Visnjic
Armansky
Geraldine James
Cecilia
Julian Sands
Henrik joven
David Dencik
Morell joven
Montaje:
Kirtk Baxter
Angus Wall
Dirección:
David Fincher
Fotografía:
Jeff Cronenweth
Guión:
Steven Zaillian
Basado en guión de:
Stieg Larsson
Música:
Trent Reznor
Atticus Ross
Producción:
Cean Chaffin
Scott Rudin
Søren Stærmose
Ole Søndberg
Vestuario:
Trish Summerville

Mision Imposible 4, la vuelta de Tom Cruise al exito

No creo que el ego de Tom Cruise le permitiese estar mucho más sin tener un éxito de taquilla, algo que no ocurría precisamente desde que estrenó la tercera entrega de Misión Imposible, por eso mismo no es de extrañar que a sus casi cincuenta años haya decidido volver a ponerse en plena forma (aunque la edad hace mella y da bastante grimilla verle sin camiseta) para volver a encarnar al espía Ethan Hunt, protagonista de una saga que hasta la fecha ya ha recaudado 1.400 millones de dólares. (más…)

Critica, ´In Time´, reinventando lo mismo.

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Casi una década ha tardado Andrew Niccol en regresar a la ciencia-ficción, género con el que, allá por finales de los noventa, se dio a conocer como director y guionista con la sobresaliente “Gattaca”. Tan sólo un año después, en forma de guión, nos obsequió con otra joyita, “El show de Truman”, dirigida en 1998 por Peter Weir.

Su siguiente acercamiento como cineasta a la ci-fi fue la fallida “Simone”, película que sirvió a los críticos para bajarle del pedestal al que ellos mismos le habían subido unos años antes. Luego recuperó algo del crédito perdido con “El señor de la guerra”, una notable sátira sobre la guerra que será recordada, entre otras cosas, por ser uno de los trabajos más dignos que hizo Nicolas Cage durante la pasada década. (más…)

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