‘The Possession (El origen del mal)’

Sin lugar a dudas el tema de las posesiones es uno de los más recurrentes en el llamado cine de terror… así como uno de los que más posibilidades tienen de caer en el ridículo. Y esta nueva producción auspiciada por el nombre de Sam Raimi, ‘The Possession (El origen del mal)’, puede que no aporte gran cosa a este subgénero que, todo sea dicho de paso, suele jugar con unas cartas tan marcadas que es difícil incluso que con una buena mano nos puedan sorprender… pero tampoco cae en el ridículo, tal vez porque su realizador, Ole Bornedal, de quien hacía mucho tiempo que por estas latitudes no sabíamos nada, apuesta precisamente por la corrección en vez de por el riesgo de intentar sorprender, consiguiendo así una propuesta que aunque relativamente convencional resulta efectiva y, más importante, que convencerá a los que tienen fe en el género.

Echemos un vistazo a su sinopsis oficial: Clyde y Stephanie Brenek no ven motivo de alarma en la extraña obsesión de su hija, Em, por una caja antigua de madera que ha comprado de segunda mano; pero cuando su comportamiento se vuelve agresivo, la pareja empieza a temerse que haya una presencia maléfica entre ellos, sobre todo al descubrir que la caja en cuestión fue creada para albergar a un dibbuk, un espíritu desencarnado que toma posesión del cuerpo de un ser humano y acaba por destruirlo… y si sobre el papel no parece que presente nada relevante que suene distintivo, nuevo o diferente, sobre la pantalla viene a ser prácticamente lo mismo y salvo por algún recurso o momento aislado ‘The Possession (El origen del mal)’ tendrá difícil ser utilizada como referente para cuando dentro de unos meses, si es que aún nos acordamos de ella, se estrene una nueva cinta en torno a lo que se denomina, según la Wikipedia y desde un punto de vista religioso, a un tipo de trastorno del comportamiento que se atribuye al apoderamiento del espíritu del hombre por otro espíritu que obra en él como agente interno y unido con él, algo que desde el punto de vista médico, por su parte, se considera simplemente un trastorno disociativo de la histeria al que, comúnmente, se le denomina demoniopatía o demoniomanía. Interesante, ¿verdad?

 

Resulta evidente que con ‘The Possession (El origen del mal)’ sus responsables no han pretendido crear ninguna especie de ‘El hombre que mató a Liberty Valance’ de las películas de posesiones, ni mucho menos los solventes Jeffrey Dean Morgan y Kyra Sedgwick que la protagonizan algo más que cobrar su correspondiente cheque por un trabajo puramente alimenticio. Su vocación como posible clásico de la materia es más bien nula y sus aptitudes demasiado limitadas como para sospechar que pueda haber vida más allá de la noche posterior a su visionado. No, ‘The Possession (El origen del mal)’ será como lo es hoy en día la ópera prima de su director, la interesante ‘El vigilante nocturno’, un efectivo pasatiempo lúdico olvidado si no fuera porque internet, o más bien google, han permitido que todos podamos tener buena memoria si sabemos en donde buscarla. De igual manera que con ‘La sombra de la noche’, remake norteamericano de su ópera prima, Ole Bornedal viene a firmar con convicción y solvencia una especie de remake de cuantas cintas sobre el tema haya podido ver a lo largo de su vida, un inevitable cóctel lleno de similitudes, parecidos y aires a déjà vú que se aferra a la carta que, a la postre, le otorga el salvoconducto hacia el triunfo: no complicarse la vida. Puede que la originalidad no sea uno de sus fuertes, pero si la convicción de saberse lo que es para usarlo en beneficio propio y ofrecer un modélico relato con, in crescendo musical previo y la seriedad justa, ocasionales momentos de terror con los que inquietar a los que tengan vocación de ser inquietados.

 

Si en ocasiones hay quien ve muertos, en otras no es tanto lo que se cuente como que al menos esté bien contado. ‘The Possession (El origen del mal)’ es de esta segunda clase de filmes, uno de tantos si se quiere ver así que puede que no haga carrera pero cuyo visionado sumará créditos a los estudiantes de la materia. No se dejen engañar por ese tramposo ‘Basado en una historia real’ que no esconde ni dudas ni dobles lecturas. Para fieles y quizá para conversos, pero no para ateos. Sus 90 minutos ofrecen una más que digna distracción que no cae en el error del recurso más difícil o más retorcido, que mantiene una coherencia que aguanta un primer pase sin grandes inconsistencias (aunque como siempre las haya) discurriendo por entre su inevitable y relativa previsibilidad con la necesaria buena letra como para que no haya que forzar la vista, se pueda seguir incluso en día de resaca y la mala ostia la podamos reservar para el día en que veamos la de Garci. Sin grandes alardes, ni visuales ni narrativos, con una economía de artificios muy elocuente en donde todas sus escenas empujan, a través de un desconcertante montaje muy seco, hacia delante aunque sea a base de perder cualquier atisbo de dramatismo que, por otro lado, no se echa de menos, ‘The Possession (El origen del mal)’ demuestra que no hay por qué ponerse triste si uno no es el mejor, baste mirarse al espejo y sentirse orgulloso de lo que se ve.

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Un comentario

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Sin lugar a dudas el tema de las posesiones es uno de los más recurrentes en el llamado cine de terror… así como uno de los que más posibilidades tienen de caer en el ridículo. Y esta nueva producción auspiciada por el……

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