‘La Saga Crepúsculo: Amanecer – Parte I’, el aborto era la opción

He borrado un primer texto de poco más de una página de Word en la que ponía a parir La Saga Crepúsculo: Amanecer – Parte I con frases como “Amanecer es sólo la confirmación de lo que ya sabíamos, que en Crepúsculo la necrofilia triunfa sobre la zoofilia”, “los guionistas se han pulido el guión rápido para ir corriendo a marcar la X de la Iglesia en la declaración de la renta”, “¿qué sentido tiene seguir con esto si entre el primer libro y la última película ya han desaparecido los emos y los metrosexuales?” o “no puedes fingir que quieres a tu hija y luego le pones Renesmee”.

Incluso hay una cabra muerta y un círculo de brujería en el suelo de mi habitación porque en un acto de locura se me ha ocurrido invocar a Chtulu para que se coma a los responsables de semejante aborto. Pero quiero ser un poco mejor que esto, porque entiendo que la Saga Crepúsculo va dirigida a un público muy concreto: el que moja los asientos con la simple presencia de Edward, Bella o Jacob en plano y le da igual todo lo demás. Yo ahí no entro, de modo que lo que voy a intentar hacer es exponer todo lo objetivamente que pueda por qué La Saga Crepúsculo: Amanecer – Parte I es una auténtica basura.

El placer resultante de Amanecer – Parte I surge de la contemplación como perfecto sinónimo de coñazo, como ver una sesión doble con el vídeo de una boda y las diapositivas de un viaje ajenos a no ser, claro, que uno se vea reflejado en Bella o Edward. Y aún así me parece imposible que a alguien no le pueda parecer absurda una luna de miel en una playa paradisíaca de Brasil en la que la pareja joven recién casada se divierte jugando al ajedrez.

La única parte interesante es cuando Bella se esfuerza en ponerse sexy para su marido mostrando sus deseos al igual que su vulnerabilidad e inexperiencia, en un intento de Kirsten Stewart (a quien defiendo como una buena actriz) para poner un poco de alcohol en el ponche, metafóricamente hablando. Sin embargo, el asunto termina con algo que me tiene asombrado y que creo que define a la perfección toda la saga: un polvo que termina con toda la habitación destrozada filmado con una completa falta de sensualidad y una ñoñería que haría vomitar  piruletas a un oso amoroso.

Edward y Bella dando rienda suelta a su pasión.

Sólo después de más o menos una hora de película en la que no ocurre absolutamente nada llegamos al tema principal del film, el embarazo de Bella que acapara una segunda parte de la contienda que cambia el eslogan de “sexo, sólo después del matrimonio y gracias” por el de “aquí no aborta ni el tato” (empiezo a sospechar que el PP está detrás de esto). Ligero cambio de tercio, pequeño giro y rienda suelta a evidencias disfrazadas de revelación (¿cómo habrá podido adivinar Jacob que el hijo de un vampiro necesita alimentarse de sangre?) y a momentos de ridículo máximo como Edward buscando imágenes de bebés monstruosos en Yahoo para acabar mirándose una foto del cuadro Saturno devorando a su hijo de Goya, que no guarda ni media relación con el asunto.

Por todo esto, Amanecer – Parte I es la peor película de la saga hasta el momento. Acusa gravemente el problema de ser un preludio para un final que se presenta insípido y, al fin y al cabo, es una vuelta más a la misma rotonda. El juego de miradas y el tanteo físico entre Edward y Bella funciona en Crepúsculo porque es la promesa de un romance, pero deja de tener sentido cuando éste se confirma ya al final de la primera película. Cuando la historia se expande en Luna Nueva con la entrada de los Volturi y de los hombres lobo, lo que era un cuento romántico se difumina tras unas tramas muy poco elaboradas que sirven de envoltorio para una historia de amor sentenciada.

Si no usas condón, hinchazón.

El triángulo amoroso que se vende en Eclipse es una trampa porque la decisión de Bella a favor del vampiro es inamovible, pero al menos hay un poco de sentido del humor autocrítico y alguna secuencia de acción que tapan las fisuras de un relato terminado pero en Amanecer – Parte I, sin embargo, la historia vuelve a focalizarse en la pareja y las carencias de la Saga Crepúsculo salen a pleno sol y brillan como los vampiros de mentira que la protagonizan. El resumen es muy fácil: Bella sufre y está deprimida, Edward sigue disculpándose compulsivamente y Jacob está cabreado. Así fue desde el principio y así va a terminar.

La pareja modosa y su perro Calzonazos.
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